Un relevo generacional Sacude la cúpula de Warner Music Group (WMG) con la llegada de Val Blavatnik como nuevo director general para Norteamérica, Reino Unido y Desarrollo Corporativo; el ejecutivo de 28 años, hijo del accionista mayoritario Len Blavatnik, asume el mando estratégico de los mercados más lucrativos de la compañía para unificar operaciones y coordinar las inversiones globales de la discográfica.
La reorganización corporativa impulsó también a Tom Corson al cargo de director de operaciones globales de WMG; esta promoción dejó a Aaron Bay-Schuck como único presidente y director ejecutivo de Warner Records Group (WRG), fortaleciendo el liderazgo de la división tras este ajuste institucional.
En la vertiente internacional, la empresa promovió a Alejandro Duque a la presidencia de Warner Music International (WMI), sumando la gestión de las regiones Asia-Pacífico, Europa, Oriente Medio y África a sus responsabilidades; de manera simultánea, Elliot Grainge asumió la presidencia de la distribuidora ADA en Estados Unidos a la par de su rol al frente de Atlantic Music Group (AMG).
El mapa directivo europeo también registró cambios tras el ascenso de Guillermo González a la presidencia de la región EMEA luego de seis años al frente de la filial ibérica; el movimiento abrió paso a Andrés Rothschild, quien tomó las riendas como nuevo presidente de la compañía en España y Portugal.
La reestructuración ejecutiva marcará además la salida de Simon Robson, quien dejará la compañía en diciembre tras casi tres décadas de trayectoria; el director ejecutivo global de la firma, Robert Kyncl, agradeció la aportación de Robson en el crecimiento operativo y el desarrollo de talento internacional.
Con este conjunto de nombramientos, WMG busca fortalecer la eficiencia del negocio y aumentar su cuota de mercado en la industria musical; la empresa respalda la llegada de esta nueva generación de líderes para potenciar el valor del repertorio artístico a nivel global.





