La industria automotriz mexicana reportó un descenso en sus principales indicadores durante junio, luego de que la fabricación de vehículos disminuyera 1.89 % a tasa anual con un total de 354,221 unidades ensambladas; además, las exportaciones registraron una contracción del 9.20 % respecto al mismo mes del año anterior, de acuerdo con las cifras difundidas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
En el acumulado del primer semestre de 2026, la producción alcanzó 1,996,304 vehículos, lo que representó una baja de 0.42 % frente al mismo periodo previo; sin embargo, el comportamiento de las exportaciones mostró un panorama distinto, al registrar un incremento de 1.38 % con 1,689,245 unidades enviadas a mercados internacionales.
El desempeño del sector se mantiene en un entorno marcado por las medidas comerciales impuestas por Estados Unidos, donde continúan vigentes los aranceles del 25 % aplicados desde la primavera de 2025, una política orientada a fortalecer la manufactura automotriz dentro del mercado estadounidense.
A pesar de este escenario, Estados Unidos se consolidó como el principal destino de los vehículos fabricados en México, al concentrar el 75.9 % de las exportaciones con 1,282,466 unidades; detrás se ubicaron Canadá, con una participación del 12.5 %, y Alemania, con el 2.8 % del total.
En contraste con la desaceleración de la producción, el mercado interno mostró un comportamiento favorable; durante junio, la venta de automóviles en el país creció 7.74 % a tasa anual, mientras que el acumulado de enero a junio registró un aumento de 5.34 %, reflejando una mayor demanda por parte de los consumidores.
La industria automotriz continúa siendo uno de los pilares de la economía nacional, ya que aporta cerca del 4 % del Producto Interno Bruto (PIB) y más del 20 % del PIB manufacturero, según datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).
Estos resultados se presentan mientras continúan las negociaciones para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en las que la representación mexicana busca reducir el impacto de los aranceles heredados de la administración de Donald Trump y preservar la competitividad del sector frente al mercado internacional.





