‘Big Tech’ se arriman a Trump tras un año de fiscalización reguladora en EEUU y Europa

Las grandes tecnológicas (‘Big Tech’) preparan su acercamiento al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, tras un año marcado por la fiscalización de su poder en los tribunales de ese país y de la Unión Europea, en algunos casos con abultadas multas.

La investidura de Trump del próximo 20 de enero estará patrocinada por varias de estas empresas, que han donado un millón de dólares o más al evento y celebrado reuniones con el magnate, quien mantiene su intención de controlarlas pero, con Elon Musk como aliado, también parece abierto a escuchar.

La señal más clara de que se suaviza la pugna entre la política y las tecnológicas llegó este mismo mes, cuando Trump y el CEO del gigante japonés japonés Softbank anunciaron que el banco invertirá 100.000 millones de dólares en EE.UU. durante su mandato y creará 100,000 puestos de trabajo, incluidos en inteligencia artificial (IA).

La IA, que las tecnológicas están desarrollando y aplicando a todos los aspectos de la vida, ha formado parte del escrutinio gubernamental, aunque de momento los esfuerzos regulatorios se han centrado más en las redes sociales por su efecto en los menores, y en los monopolios.

La Asamblea General de la ONU aprobó en marzo por unanimidad una resolución para la regulación internacional de la IA, reflejando un consenso inusual en una institución marcada por la discordia, aunque fue simbólico y a nivel ejecutivo el trabajo sigue en manos de cada autoridad.

En EE.UU., el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DoJ) y la Comisión Federal de Comercio (FTC), reguladores antimonopolio, llevan años fijándose en Alphabet -la empresa matriz de Google-, Apple, Microsoft y Amazon, entre otros gigantes, independientemente del signo político.

Este año han logrado un fallo judicial contra Alphabet para separar la gestión del sistema operativo Android, el navegador Chrome y la tienda de aplicaciones Google Play, aunque se espera una batalla de apelaciones que recuerda al intento fallido de división de Microsoft hace dos décadas.

Mientras, EE.UU. ha acusado a Apple de dominar ilegalmente el mercado de teléfonos inteligentes; Meta -matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp- enfrenta un juicio por adquirir a rivales emergentes y Amazon está luchando en los juzgados por sus políticas internas a vendedores y proveedores.

Las autoridades han obtenido ya resultados en la persecución de Meta por el impacto de sus redes en los más jóvenes: Instagram, por ejemplo, lanzó una cuenta más privada y restrictiva para los usuarios adolescentes, aunque no hay una regulación nacional y cada estado emprende sus acciones.

Aún es una incógnita quién dirigirá el Departamento de Justicia de Trump, pero este ha prometido cambios y ofrecido puestos a sus aliados; al frente de la FTC, el relevo de Lina Khan, denostada entre las ‘Big Tech’ por su mano dura, será Andrew Ferguson, descrito por el político como «pro-innovación».

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