Automotrices europeas piden menos reglas para fabricar autos en Europa

Los fabricantes automotrices Renault, Stellantis y Volkswagen, responsables de cerca del 60% de la producción de vehículos en la Unión Europea, solicitaron a las instituciones comunitarias simplificar los criterios del futuro sello «fabricado en la UE», una iniciativa con la que Bruselas busca fortalecer la industria automotriz europea frente a la creciente competencia internacional.

A través de una carta enviada a integrantes del Parlamento Europeo, las compañías respaldaron la creación del distintivo, pero advirtieron que su diseño debe ser práctico y adaptable a las condiciones actuales de producción para evitar que se convierta en una carga adicional para los fabricantes del continente.

El debate surge en medio de los esfuerzos de la Comisión Europea por impulsar la competitividad del sector automotor, especialmente ante el avance de los vehículos eléctricos chinos y la necesidad de acelerar la transición hacia tecnologías de bajas emisiones. Entre las medidas que actualmente analizan las instituciones europeas se encuentran incentivos para la producción local, ajustes en los objetivos de emisiones de CO2 y programas para impulsar la electrificación de flotas empresariales.

En su planteamiento, los fabricantes proponen modificar algunos de los requisitos contemplados para acceder a los beneficios asociados al sello europeo. Una de las principales peticiones consiste en reducir del 85 al 70 por ciento el porcentaje de vehículos que una marca debe producir bajo criterios europeos para obtener los incentivos previstos.

Las empresas también consideran que la definición de un automóvil producido en Europa no debe limitarse únicamente al origen de las piezas que lo integran. Argumentan que una parte importante del valor industrial se genera durante procesos como la ingeniería, el diseño, la investigación, el desarrollo tecnológico y el ensamblaje avanzado, actividades que actualmente sostienen miles de empleos especializados en la región.

Por ello, Renault, Stellantis y Volkswagen plantean que el cálculo del contenido europeo considere el valor añadido total del vehículo y no solo el porcentaje de componentes fabricados dentro de la Unión Europea. Según las compañías, un automóvil representa una cadena industrial mucho más amplia que la simple suma de sus piezas.

Otro de los temas centrales de la discusión es el papel de las baterías en la industria de los vehículos eléctricos. Los fabricantes respaldan que estos componentes formen parte de los requisitos para obtener el sello europeo, pero consideran poco realista exigir que las celdas de las baterías sean producidas en Europa a partir de 2028, como se plantea actualmente.

Las compañías argumentan que la industria aún enfrenta desafíos para alcanzar la capacidad productiva necesaria y proponen aplazar esa obligación hasta después de 2030. Mientras tanto, sugieren permitir que los fabricantes decidan qué componentes estratégicos de las baterías pueden localizarse dentro del continente.

La petición también incluye ampliar los incentivos vinculados a las emisiones de CO2 para que beneficien a todos los vehículos eléctricos fabricados en la UE y no únicamente a determinados modelos de menor tamaño. Según las empresas, estos apoyos ayudarían a compensar los mayores costos de producción que enfrentan los fabricantes europeos en comparación con otros mercados.

Las tres automotrices también solicitaron una definición más estricta del concepto de ensamblaje europeo, con el objetivo de que no baste únicamente con realizar operaciones finales de montaje. La propuesta contempla exigir procesos industriales de mayor complejidad, como estampado, soldadura, pintura y ensamblaje integral del vehículo.

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